
Si Dios te concediera todo lo que le pides ¿serías como el hijo pródigo? A continuación, haré un breve repaso sobre este personaje descrito en el libro de Lucas capítulo 15, versículo 11 en adelante, para resaltar un poco la moraleja que esta encierra.
El hijo pródigo
Este personaje en la historia hace referencia a un hijo irresponsable que decide reclamar la parte que le toca de la herencia a su padre y abandonar el hogar. Una vez lejos de casa este irresponsable hombre despilfarra el dinero y en cortísimo tiempo se queda a la deriva sin techo, ni comida. Estando en esta circunstancia se da cuenta de que lo ha perdido todo. Por tanto, se arrepiente y decide volver a la casa de su padre a suplicar perdón.
El hijo llega con miedo a su casa, pero para su buena suerte el padre de este hijo pródigo al verlo se llena de alegría y lo recibe con un gran abrazo. Pero esto no es todo, debido al gozo de su corazón, el padre decide hacer una fiesta para celebrar el regreso de su amado hijo.
Aunque aún falta una parte de la historia, lo que quiero resaltar con este fragmento es la misericordia que tuvo el padre de este hombre a pesar de su mala acción. Como hijos muchas veces hacemos cosas que hieren a nuestros padres, y, aun así, su amor es tan grande que soportan cualquier tipo de traición, aunque esta les cause sufrimientos y dolor. Así mismo, Jesús soportó todo tipo de ofensas por nosotros.
La pregunta es ¿Qué estarías dispuesto a hacer para compensar el amor de Dios?
Lo único que Dios espera de nosotros es que le busquemos en espíritu y en verdad, con el fin de que seamos salvos y que a su vez vivamos respetando sus mandamientos. Por supuesto que, mientras estemos en esta tierra, Dios quiere bendecirnos y prosperarnos para que de alguna manera también seamos un canal de bendición para aquellos que lo necesiten.
Sin embargo, muchas veces esta no es la actitud que demostramos al Padre y es por eso que Él nos hace pasar por distintas pruebas con la intención de hacernos recapacitar. Cuando pedimos las cosas a Dios, pocas veces recibimos en el momento que lo deseamos y esto no es porque nuestro creador sea malo y quiera vernos sufrir, sino que no quiere que seamos insensatos como lo hizo el hijo pródigo.
Generalmente, cuando el Señor da a manos llenas, tendemos a olvidar que lo que podamos tener ha sido a través de él. Es allí cuando nos volvemos semejantes al hijo desagradecido, que habiendo obtenido lo que quería, se olvidó de su primer amor. Prefirió dar el mejor lugar a cosas breves que solo dejan vacío y desilusión.
Él quiere librarnos de pesares
Jesús pasó por muchas cosas. Él sabe lo qué podemos llegar a sentir si las cosas que hacemos no salen como queremos. Por eso, él quiere librarnos de pesares. El hijo pródigo, después de haber tenido fortuna, tuvo que hacer trabajo forzado que le causaban dolores físicos e incluso llegó a comer con los animales, ocasionándole males emocionales.
Dios quiere salvar nuestra alma, pero esto no quiere decir que nuestro cuerpo no sea importante. Somos cuerpo, alma y espíritu, por lo que el Señor también se preocupa porque estemos bien física, mental y espiritualmente. Por eso lo que pedimos, lo recibimos en el perfecto tiempo de nuestro Padre para que no tengamos que, una vez alejados de Él mantengamos nuestro temor y no volvamos implorando perdón como el personaje de esta historia.
Por eso hoy te digo que guardemos nuestro corazón de vanidades y engreimientos, para no correr el riesgo de desagradar a Dios, y, cegados en confusión nos sea dado todo para después recibir vergüenzas. Y tú, ¿serias como el hijo pródigo?